WIM Studio es una compañía especializada en innovación en materiales y en la creación de nuevas soluciones a partir de residuos. Fundada en 2023, busca dar respuesta a tres necesidades: la reducción de la contaminación a través del reciclaje sostenible, la fijación de población en la España vaciada y el cumplimiento por parte de las empresas de las exigencias europeas de reciclaje de residuos. La empresa ha conseguido realizar un proceso de reciclaje en el que apenas se emplea calor y que no produce emisiones de CO2 a la atmósfera.
Hablamos con el CEO de la empresa, Pablo García-Bodaño, sobre su modelo de valorización de residuos, los planes de expansión con la nueva planta en As Pontes, su participación en la Business Factory ClimaTech y su papel en la transformación del sector industrial hacia modelos más sostenibles.
Para empezar, presente brevemente WIM Studio, su origen y sus áreas de actividad.
WIM Studio es un proyecto que empezó a gestarse mucho antes de su constitución como empresa. Su origen está estrechamente ligado a Tattoo Contract, otra de las compañías que he tenido la suerte de fundar y dirigir, y nace de una inquietud constante por la diferenciación y la innovación en un mercado que conocemos bien: el de los materiales y el mobiliario.
Desde esa experiencia previa detectamos la necesidad real de trabajar con materiales sostenibles y reciclados de verdad, huyendo del greenwashing y de soluciones que, al analizarlas en profundidad, carecían de una base sólida. En ese proceso de búsqueda empezamos a investigar, testar y prototipar nuevos materiales, acudiendo a ferias internacionales y validando soluciones directamente con clientes, incluso antes de que WIM Studio existiera como sociedad.
Como parte natural de esa evolución, se creó también Material Innovation Hub, un centro de innovación complementario que funciona como una gran materioteca y un espacio de aprendizaje. Allí exploramos materiales y experiencias innovadoras en sostenibilidad de distintos países, con el objetivo de adaptarlas y desarrollarlas posteriormente a nivel local en Galicia.
Ese recorrido previo —de investigación, prueba y aprendizaje— es el verdadero origen de WIM Studio y la base sobre la que hoy desarrollamos soluciones industriales sostenibles, honestas y con impacto real.
La valorización de residuos y subproductos es el eje central de su actividad. ¿Por qué consideran que este enfoque es clave para avanzar hacia un modelo industrial y económico más circular y competitivo?
La valorización de residuos y subproductos es, efectivamente, el eje central de la actividad de WIM Studio. Es algo que forma parte de nuestro día a día y que, además, nos sigue sorprendiendo constantemente por las posibilidades que ofrece.
Empezamos desarrollando una primera serie de patentes y materiales muy centrados en el ámbito textil. A partir de ahí, en la búsqueda de ingredientes que aportasen mayor solidez y prestaciones a los materiales, fuimos incorporando nuevos subproductos procedentes de otros sectores. Hoy trabajamos, por ejemplo, con conchas de moluscos, resina de pino y yeso reciclado, ampliando el impacto del reciclaje a distintas industrias.
En el caso de la resina de pino, detectamos una paradoja clara: España es un país con una gran disponibilidad de este recurso natural, pero tradicionalmente se le ha dado poco valor, obligando incluso a importar resinas del exterior. Nuestro objetivo es precisamente revertir esa lógica, aportando valor local, generando riqueza y aprovechando recursos que ya existen en el territorio.
Esta filosofía se refuerza a través de colaboraciones con agentes industriales y de reciclaje, como el proyecto que estamos desarrollando con Grupo Gestán, en el que trabajamos con yeso reciclado para reincorporarlo a nuevos materiales de alto valor añadido.
Además, nuestra experiencia previa en Tattoo Contract nos ha llevado a dar un paso más allá. No solo desarrollamos materiales sostenibles, sino que analizamos directamente los residuos de nuestros propios clientes para, junto a ellos, transformarlos en nuevos materiales, mobiliario, soluciones acústicas o sistemas de iluminación que se reincorporan al mismo proyecto. De esta manera cerramos el círculo y damos lugar a soluciones verdaderamente circulares, industriales y competitivas.
¿Cuáles son los principales retos y desafíos a los que se enfrenta actualmente la empresa?
Uno de los principales retos a los que nos enfrentamos actualmente en WIM Studio es dimensionar adecuadamente tanto nuestro centro de innovación como la planta de producción actual, para poder dar respuesta a la creciente demanda que estamos recibiendo, antes de la puesta en marcha de la nueva planta industrial que construiremos en As Pontes.
Paralelamente, otro gran desafío es cerrar y consolidar el ecosistema de colaboraciones que se está creando en torno al reciclaje textil. Al igual que ya ocurre en Tattoo Contract, donde somos capaces de abordar proyectos de gran escala —como hoteles de cientos o miles de habitaciones— gracias a la coordinación de industrias y personas, en WIM Studio estamos replicando ese mismo modelo colaborativo aplicado al ámbito de los materiales y la valorización.
En este ecosistema, WIM Studio aporta su conocimiento en valorización de residuos, pero trabaja de forma integrada con agentes de reciclaje, otros valorizadores, empresas de logística, carpinterías y distintos actores industriales. El reto está en terminar de definir y consolidar esta red de colaboración para que funcione de forma eficiente, escalable y sostenible en el tiempo.
En definitiva, nuestros desafíos pasan por estructurar este ecosistema, reforzar la capacidad operativa y escalar la empresa de manera ordenada, sin perder la esencia colaborativa y circular que define nuestro modelo.
¿En qué proyectos o líneas de trabajo están centrados actualmente y cuáles marcarán la hoja de ruta de WIM Studio en los próximos años?
En estos momentos, en WIM Studio estamos trabajando en varias líneas de desarrollo muy claras, todas ellas vinculadas a la creación de materiales sostenibles con un alto componente de innovación y trazabilidad.
La primera línea es seguir evolucionando y dotando de mayores prestaciones, certificaciones y valor añadido a Recycle Textile Stone, un material con apariencia pétrea que combina residuo textil con concha de mejillón, resina de pino y yeso procedente de obras. Es un material que representa muy bien nuestra filosofía de valorización de subproductos de distintos sectores en una única solución industrial.
En paralelo, estamos avanzando en el desarrollo de otra patente que combina lana de oveja, lignina y mortero de cal, explorando nuevas aplicaciones constructivas y de diseño a partir de materias primas naturales y residuos industriales.
La tercera gran línea de trabajo es un material 100 % textil, especialmente orientado al mercado acústico, donde estamos viendo un enorme potencial tanto a nivel técnico como comercial.
En cuanto a los proyectos, nuestra prioridad es seguir creciendo junto a nuestros clientes. Durante todo el año 2025 hemos estado desarrollando materiales específicos para ellos, y esperamos que en 2026 este trabajo se traduzca en un crecimiento significativo. Actualmente colaboramos con compañías como ILUNION, Grupo Santa Lucía —a través de proyectos como Albia—, así como con marcas como Cartier, Barbour – Ogoza.
Con todas ellas trabajamos de forma muy cercana, codo con codo, como verdaderos aliados, desarrollando materiales a medida que encajan con sus valores, sus necesidades y su visión de sostenibilidad a largo plazo.
WIM Studio ha anunciado recientemente la apertura de una nueva planta industrial en As Pontes, con una importante inversión económica. ¿Qué supone este hito para la empresa y qué objetivos persigue?
Nuestra previsión es que, a finales de 2026 o como máximo a principios de 2027, WIM Studio cuente con un nuevo centro de producción en As Pontes que nos permita dar un salto claro en términos de escalabilidad industrial.
Esta nueva planta nos dará la capacidad de incrementar de forma muy significativa la producción de planchas de nuestros materiales. Y eso no solo implica producir más, sino también aumentar de manera directa nuestra capacidad de reciclaje: hablamos de poder valorizar cientos de miles de kilos de residuo textil, así como grandes volúmenes de concha de mejillón y otros subproductos industriales.
Además, la planta de As Pontes nos permitirá convertirnos en un aliado aún más relevante para empresas de reforma y demolición, especialmente en la valorización del yeso procedente de obras, cerrando ciclos de reciclaje que hoy en día todavía están poco explotados.
Al mismo tiempo, mantendremos en el polígono de Alvedro la parte más vinculada a la innovación: el desarrollo de nuevas series, producciones más pequeñas y el prototipado de materiales. De este modo, diferenciamos claramente los espacios de innovación y de producción a gran escala.
La nueva planta estará orientada a dar servicio a proyectos de alta producción, como el sector retail, hotelero, hospitalario y funerario, con los que ya estamos trabajando. En definitiva, este hito nos permitirá crecer de forma ordenada, aumentar nuestro impacto ambiental positivo y consolidar un modelo industrial verdaderamente circular.
¿Qué impacto tendrá la apertura de estas nuevas instalaciones para Galicia? ¿Cómo contribuirá en la comunidad a nivel ambiental, social y económico?
El impacto que esperamos que tenga el proyecto de WIM Studio en As Pontes y, en general, en Galicia, es muy positivo y va mucho más allá del ámbito industrial.
Se trata de un proyecto profundamente humano, pensado desde el inicio en las personas. En este sentido, tenemos la suerte de colaborar con entidades como ILUNION y Cáritas, con el objetivo de que una parte significativa del personal de la nueva planta sea personal de inclusión. Queremos que el crecimiento de la empresa tenga un impacto social real y tangible.
A nivel económico, la puesta en marcha de la planta supondrá la creación de varias decenas de puestos de trabajo directos, además de empleo indirecto vinculado a la actividad industrial, la logística y los servicios asociados. En los últimos meses hemos ido conociendo de primera mano el ecosistema empresarial de As Pontes y creemos que existen grandes oportunidades de colaboración con carpinterías, proyectos de reciclaje textil y agentes de reciclaje que ya operan en la zona, algunos de los cuales son colaboradores habituales de WIM Studio.
Desde el punto de vista ambiental, la planta permitirá incrementar de forma significativa la valorización de residuos textiles, concha de mejillón y yeso, contribuyendo a reducir el impacto ambiental y a cerrar ciclos productivos de forma local.
En conjunto, creemos que puede convertirse en un proyecto con un impacto muy equilibrado —ambiental, social y económico— y en un ejemplo de cómo la industria sostenible puede generar valor real en el territorio.
WIM Studio ha participado en la segunda edición de la Business Factory ClimaTech, la aceleradora de proyectos ambientales impulsada por Viratec y la Xunta de Galicia. ¿Qué les ha aportado formar parte de esta aceleradora y cómo ha influido en la evolución del proyecto y del modelo de negocio?
Hemos tenido la suerte de participar en la segunda edición de la Business Factory ClimaTech, una experiencia que ha supuesto un impulso muy importante para WIM Studio, tanto a nivel técnico como estratégico.
En nuestro caso, el reto en el que participamos tenía como empresa tractora al Grupo Gestán y partía de una necesidad muy concreta: el yeso era el único ingrediente de nuestros materiales que, aun siendo natural, todavía estábamos comprando. El objetivo del reto era analizar si éramos capaces de valorizar el pladur, extraer de él yeso reciclado y reincorporarlo a nuestros propios materiales.
El resultado ha sido muy positivo. Hemos conseguido desarrollar un proceso que nos permite reutilizar ese yeso reciclado, lo que abre la puerta a valorizar grandes cantidades de este residuo y a generar un beneficio compartido para todos los agentes implicados en la cadena. Es un ejemplo claro de colaboración industrial aplicada a la economía circular.
Más allá del reto técnico, la Business Factory ClimaTech ha sido muy exigente, pero también muy enriquecedora. Nos ha ayudado a ordenarnos como empresa, a estructurar de forma sólida el business plan y a aterrizar estrategias que muchas veces están claras en la cabeza, pero que necesitan ser bien definidas para estar preparados ante inversores, entidades financieras y procesos de crecimiento.
Además, el programa te hace sentir acompañado y respaldado por un ecosistema muy potente, con el aval de entidades como Viratec, la Xunta de Galicia, IGAPE, Alianza Galega polo Clima y XesGalicia, entre otras.
En conjunto, ha sido una experiencia muy positiva que ha reforzado nuestro modelo de negocio, nuestra visión industrial y nuestra capacidad para escalar el proyecto de forma ordenada y colaborativa.
Como entidad asociada a Viratec, ¿qué valor encuentran en formar parte del clúster? ¿En qué ámbitos les está resultando útil esta colaboración?
Desde nuestra experiencia, el Viratec es un clúster especialmente activo y diferencial. Es algo que siempre comento: cada vez que hay un encuentro de Viratec, llama la atención el perfil de las personas que asisten. Normalmente son perfiles decisores dentro de las empresas, lo que hace que los encuentros sean realmente productivos y orientados a generar oportunidades reales de colaboración.
Además, suele congregar a un número relevante de participantes —en torno a 40-50 personas en muchas ocasiones—, lo que demuestra la capacidad de convocatoria del clúster y el interés que genera dentro del ecosistema empresarial gallego.
Para WIM Studio, formar parte de Viratec ha supuesto, sobre todo, acceder a un ecosistema de empresas con una visión muy alineada con la nuestra. Somos una compañía que ha nacido desde la colaboración y las sinergias, y el clúster nos permite conocer y trabajar con empresas de kilómetro cero, que están en ámbitos complementarios y con las que se pueden construir proyectos conjuntos.
De hecho, el valor de esta pertenencia se refleja en algo muy concreto: ya estamos colaborando con varias empresas del propio clúster en distintos proyectos. Para nosotros, eso es la mejor prueba de que Viratec no es solo un espacio de networking, sino un verdadero entorno de colaboración y generación de valor.
Mirando al futuro, ¿qué papel quieren que juegue WIM Studio en la transformación del sector industrial hacia modelos más sostenibles? ¿Cómo creen que la colaboración entre empresas, clústeres y administraciones puede acelerar ese cambio?
El papel que me gustaría que jugase WIM Studio es, ante todo, un papel honesto. Creo que con esa palabra se define muy bien nuestra razón de ser.
Como comentaba al inicio de la entrevista, WIM Studio nace de la necesidad de evitar el greenwashing y de hacer las cosas bien desde el origen. Apostamos por poner en valor los recursos de kilómetro cero que tenemos en Galicia, ayudar a otras empresas a reciclar sus residuos y a convertirlos en materiales que puedan volver a integrarse en sus propios proyectos, cerrando verdaderamente el círculo.
Ese compromiso con la sostenibilidad real también se refleja en cómo trabajamos la trazabilidad y la veracidad de nuestros procesos. Aunque estamos avanzando en distintas certificaciones que nos solicitan nuestros clientes, desde el primer momento incorporamos tecnología blockchain para auditarnos a nosotros mismos, asegurando la transparencia de los procesos y de los ingredientes que utilizamos. Nuestro objetivo es que WIM Studio sea un proyecto sostenible de verdad, no solo en el discurso.
En cuanto a la colaboración, para mí es un pilar fundamental. Como empresario, y también desde mi experiencia previa en Tattoo Contract, desde el inicio hemos trabajado con sinergias, muchas veces por necesidad, pero siempre con la convicción de que es la mejor forma de crecer y generar impacto.
Por eso estamos encantados de formar parte de ecosistemas como Viratec, así como de otros entornos colaborativos vinculados a la innovación y la sostenibilidad, y de contar con el apoyo de entidades como IGAPE y la Xunta de Galicia.
De hecho, WIM Studio nació inicialmente con la idea de instalarse en Madrid, pero luché por todos los medios para que el proyecto se desarrollase en Galicia. Creo firmemente que aquí existe un ecosistema diferente, una forma distinta de hacer las cosas y una oportunidad real para acelerar y liderar la transformación hacia modelos industriales más sostenibles desde el territorio.