Sogama es una empresa pública autonómica, participada en el 51 % por la Xunta de Galicia y en el 49 % por Naturgy, cuya actividad se centra en la gestión sostenible de los residuos urbanos producidos en la mayor parte del territorio gallego (295 ayuntamientos -el 94% del total-, que aglutinan a más de 2,2 millones de habitantes), valiéndose para ello de un sistema que prioriza la aplicación de la estrategia europea de las tres erres (reducción, reutilización y reciclaje), que complementa con la recuperación energética de la parte no reciclable.
Para llevar a cabo su actividad, dispone de una infraestructura industrial conformada por un complejo medioambiental, ubicado en Cerceda (A Coruña), 37 plantas de transferencia distribuidas estratégicamente por toda la comunidad, 4 plantas de compostaje (una por provincia) y un vertedero controlado de apoyo, siendo el ferrocarril el medio preferente para el transporte de residuos por ser más sostenible y respetuoso con el medio ambiente.
Hablamos con Javier Domínguez, presidente de Sogama, para conocer más sobre esta entidad.
- ¿Qué retos y oportunidades afronta la entidad para asegurar la transición justa en su modelo de negocio y para cumplir con los objetivos de la Agenda 2030, avanzando hacia un modelo plenamente circular?
Desde su creación, Sogama lleva en su ADN los tres pilares de la sostenibilidad, es decir, la protección ambiental, el crecimiento económico y la cohesión social. Por tanto, su compromiso con los objetivos de la Agenda 2030 es total, y su compromiso con Galicia trasciende a su propia actividad industrial, extendiéndose a otros ámbitos tales como el empleo, la educación y la cultura, entre otros. La empresa ha estado siempre en constante evolución, adaptándose a las necesidades del momento y mejorando sus prestaciones.
Más que de modelo de negocio, me gusta hablar de servicio público, ya que los ingresos que percibimos por nuestra actividad tienen como único destino la autofinanciación y, en caso de haber beneficios, éstos se destinan a mejoras en el proceso. En los últimos años hemos invertido más de 100 millones de euros para optimizar el funcionamiento de nuestra red de infraestructuras, que está conformada por un complejo medioambiental, 37 plantas de transferencia, 4 plantas de compostaje y un vertedero controlado de cola.
- El Complejo Medioambiental de Sogama en Cerceda cumple 25 años. ¿Cuáles considera que han sido los hitos más relevantes durante su evolución?
Ha habido muchos y muy importantes. Relevante, y casi diría que imprescindible, fue el aval y apoyo que el proyecto recibió por parte de la Unión Europea, considerándolo un modelo a seguir. También destacaría la llegada del primer tren de residuos al mismo, apostando de lleno por un transporte sostenible.
En los últimos 10 años, y desde que asumí el cargo, pondría el acento en la ampliación de la capacidad del Complejo, que pasó de 500.000 toneladas/ano a 1.000.000, gracias a la incorporación de una nueva planta para la recuperación de los materiales contenidos en la basura en masa, que opera en línea con la industria 4.0; la implantación de la robotización en la planta de clasificación de envases; el incremento del transporte de residuos por ferrocarril, que pasó del 25% en el año 2016 al 57% en el 2025, y ya, como conexión al Complejo, toda la infraestructura para el compostaje industrial, conformada por 4 plantas de biorresiduos (una por provincia) y 13 plantas de transferencia de apoyo, propiciando de esta forma que la práctica totalidad de los ayuntamientos adheridos a Sogama (295) dispongan de una planta de biorresiduos o de transferencia a menos de 50 km de distancia, ayudándoles a ahorrar costes, tanto ambientales como económicos.
También me gustaría destacar el programa de visitas al Complejo, por el que han pasado cerca de 88.000 personas, constituyendo todo un ejemplo de transparencia.
Pero, sin lugar a dudas, el más significativo y trascendental fue la valentía y determinación de la Xunta de Galicia al apostar por Sogama como sistema de gestión de residuos en base a un riguroso estudio científico (no político) y a pesar de la contestación social del momento, sabiendo que era lo mejor para la comunidad, tal y como el tiempo ha venido a demostrar.
- ¿Qué ha significado el Complejo de Cerceda para la gestión de residuos en Galicia y qué papel ha jugado en la transformación del modelo ambiental gallego?
Desde mi punto de vista, ha supuesto un antes y un después en la situación ambiental de Galicia. Gracias al Complejo de Cerceda se han eliminado 300 vertederos municipales que no cumplían las mínimas condiciones de seguridad y control. A día de hoy, 295 ayuntamientos están adscritos voluntariamente a Sogama, a quien confían la gestión y el tratamiento de los residuos, que pasa por recuperar todo lo reciclable y valorizar energéticamente lo no reciclable, convirtiéndolo, con todas las garantías de protección del entorno y la salud, en energía eléctrica, evitando su vertido.
- ¿Cómo ve la evolución de la gestión de residuos en Galicia en los próximos 10 años?
Creo que Galicia dará un salto de gigante, ya que la Xunta, no solo se conforma con tratar los residuos de una forma sostenible, sino que quiere convertirlos en recursos, consciente de que las materias primas vírgenes son escasas y de que la industria ambiental puede representar una oportunidad para el progreso y el empleo. Aspiramos a transitar hacia un modelo verdaderamente circular que, además, genere riqueza, empleo y bienestar. De ahí que la innovación y las nuevas tecnologías ocupen un lugar destacado en la hoja de ruta de Sogama.
- ¿Cuál considera que es el principal desafío en Galicia, en cuanto a la separación y reciclaje de residuos domésticos?
Creo que la separación y el reciclaje es un desafío para España en general, y no solo para Galicia, pues las tasas de reciclado continúan siendo muy bajas en todo el territorio nacional. No obstante, la comunidad gallega sí sale claramente aventajada cuando hablamos de uso del vertedero, que es la última opción en la gestión jerarquizada de residuos y la más contaminante. Mientras que el vertido en el modelo Sogama se sitúa en el 22%, la media en España supera el 50%.
Hay mucha leyenda negra en torno al reciclaje que es necesario desmontar y también cierta desconfianza hacia el sistema que algunos colectivos se empeñan en alimentar. La labor previa del ciudadano en la separación de residuos resulta esencial para incrementar los niveles de reciclado, de ahí que el esfuerzo que tenemos que hacer en información, formación y concienciación deba ser todavía mayor.
- ¿Cómo valora la colaboración ciudadana en el sistema actual de gestión de residuos? ¿Qué cree que falta para mejorarla?
Necesitamos mejorar. Además de la falta de concienciación, el problema reside en que el ciudadano no ve un resultado inmediato a su esfuerzo, de ahí que cada vez se hable más del pago por generación, que sería el más justo. Ahora bien, llevarlo a la práctica requiere tiempo y recursos. Reducir la producción de residuos, mediante un consumo responsable, alargar la vida útil de los productos y segregarlos por tipologías una vez convertidos en residuos, constituyen los tres mandatos esenciales que debemos cumplir como ciudadanos para que la cadena funcione y los índices de reciclado crezcan.
- Como entidad asociada a Viratec, ¿qué les aporta formar parte del clúster? ¿Y en qué tipo de iniciativas promovidas desde el clúster podría colaborar Sogama?
Considero que es esencial formar parte de asociaciones que, como Viratec, buscan generar sinergias entre distintas áreas de conocimiento, así como la alianza y colaboración de entidades público-privadas hacia un objetivo común, que, en este caso, es el crecimiento y competitividad del sector ambiental gallego y el impulso a la sostenibilidad y la economía circular.
Ya estamos trabajando con otras empresas en proyectos de interés en el área del reciclaje, pero es cierto que el abanico de cooperaciones es muy amplio.