Con más de 25 años de trayectoria, IMASDE es una empresa especializada en I+D+i para la industria agroalimentaria, cuyo conocimiento y alcance llega a todos los eslabones de la cadena. Su propuesta se resume en una idea: innovación de confianza, personalizada para cada empresa.
Como centro de investigación privado, cuenta con instalaciones experimentales para acompañar a sus clientes en todo el ciclo de la innovación: desde el diseño de protocolos experimentales y el análisis estadístico de resultados, hasta la búsqueda de financiación, la coordinación de proyectos en consorcio y la gestión técnica integral. El firme compromiso con la transición hacia modelos circulares vertebra su actividad, enfocada siempre desde una apuesta firme por la I+D+i como camino a seguir para lograr el cambio.
IMASDE se define como un centro privado de investigación orientado a la industria agroalimentaria. ¿Qué necesidades detectáis hoy con más frecuencia en las empresas y cómo las acompañáis desde la identificación de una oportunidad hasta el desarrollo de un producto o proceso innovador?
En los modelos actuales de desarrollo e innovación, el recorrido individual está dando paso a nuevas formas de colaboración global entre empresas, universidades, centros tecnológicos y otros agentes capaces de compartir conocimiento, infraestructuras y capacidades complementarias. Las empresas demandan nuevos ecosistemas de innovación que les permitan aprovechar y optimizar al máximo los recursos disponibles. Es precisamente este aspecto el que IMASDE domina y potencia, ya que permite ampliar el talento propio de una única organización.
Concebimos cada problema como una oportunidad. Una vez identificado el reto técnico con los colaboradores, el equipo de IMASDE, formado por investigadores especializados en diferentes áreas (veterinarios, agrónomos, químicos o tecnólogos de los alimentos), pone en marcha los recursos necesarios para buscar el conocimiento y los socios necesarios, diseñando una estrategia adaptada a las necesidades y recursos de las empresas.
Tradicionalmente, las empresas han buscado canalizar sus procesos de innovación a través de convocatorias concretas de proyectos de I+D o de inversión, pero existen otras muchas herramientas que permiten compartir el riesgo sin perder rigor científico ni el derecho sobre sus resultados. De esta forma, cada nueva propuesta ya no pivota sobre una empresa, organización o centro, sino que aparecerán verdaderos ecosistemas de competencia eficaz, compartiendo costes y minimizando riesgos.
En la gestión y valorización de residuos, la formulación de ecosistemas de innovación resulta de especial relevancia. La separación, reutilización y reciclado depende en muchos casos de terceros totalmente desvinculados del origen del residuo. Aunque la Estrategia Española de Economía Circular (EEEC) sentó las bases para impulsar un nuevo modelo de producción y consumo, la generación de residuos es inevitable y la búsqueda de modelos de aprovechamiento, imprescindible. IMASDE desarrolla indicadores que permitan medir el impacto de las diferentes estrategias para reducir el impacto ambiental, la generación de residuos, etc. Aquí, la creación de sinergias abre un enorme abanico de posibilidades de innovar.
La innovación requiere combinar conocimiento científico, visión de mercado y capacidad de ejecución. ¿Qué capacidades diferenciales ofrece IMASDE a las empresas agroalimentarias y qué tipo de proyectos aportan un mayor valor añadido a vuestros clientes?
En el proceso de transición hacia modelos innovadores dentro de las empresas, el papel de centros como Imasde Agroalimentaria es fundamental. IMASDE acompaña y asesora en todo el proceso de desarrollo; gracias a nuestra vocación y experiencia investigadora propia, aportamos valor en los diferentes eslabones del proceso innovador, desde la idea a la aplicación de los resultados, pasando por los protocolos de ensayos, controles in situ y tratamiento y análisis estadístico de datos.
Para nosotros, los proyectos que aportan más valor en cualquier sector y empresa son aquellos enfocados en generar conocimiento propio. De esta forma, el valor añadido es seguro y el beneficio, sea en mejora de procesos o en la comercialización de productos, puede ser exponencial.
La sostenibilidad ya es un factor estratégico. ¿Cómo se integran los criterios ASG en vuestros proyectos de I+D+i y qué demanda percibís por parte de la industria alimentaria en este ámbito?
Nos encontramos en un momento de transición hacia un modelo económico circular y descarbonizado, pero materializarlo requiere inversión, tanto para mejorar la gestión de residuos propios como en el ámbito de la gestión ambiental. Se persigue superar el anterior modelo de producción lineal, fomentando la sostenibilidad y circularidad de los procesos industriales y empresariales para mejorar la competitividad.
A nivel de proyectos de I+D, actualmente cualquier iniciativa financiada con fondos europeos, como el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (PERTE) o numerosas convocatorias de proyectos de I+D, requiere el cumplimiento de los objetivos medioambientales. También debe llevar asociado el cumplimiento del principio de «no causar un perjuicio significativo» (Do No Significant Harm, DNSH) al medio ambiente, ya sea mediante autoevaluación o a través de validación por parte de una entidad independiente y acreditada.
La demanda que percibimos por parte de nuestros colaboradores es precisamente avanzar en estrategias de innovación que cumplan con estos principios, desde la idea inicial de proyecto, hasta el resultado final, haciéndose extensible por simple interés, a los proyectos propios financiados por la empresa.
La economía circular abre nuevas oportunidades para el sector agroalimentario, desde la valorización de subproductos hasta el ecodiseño o la reducción del desperdicio. ¿Qué papel desempeña IMASDE en este proceso? ¿Podrías ofrecernos algún ejemplo o caso de éxito?
IMASDE participa desde el año 2020 de forma activa (como miembro y como coordinador) en propuestas relacionadas con la economía circular y, en concreto, en iniciativas que contribuyen de forma sustancial a la transición circular: acciones relacionadas con la reducción del consumo de materias primas vírgenes o la mejora de la gestión de residuos.
Como caso de éxito destaca CIRCULAR4FEED, que fue el proyecto mejor puntuado dentro del PERTE de ECONOMÍA CIRCULAR por la calidad y eficiencia de las actividades de reciclado y reutilización con respecto a los procesos convencionales. Dicho proyecto, gestionado desde IMASDE, logró la reutilización de subproductos y residuos agroindustriales mediante el reciclaje y valorización de los mismos por diferentes entidades, convirtiéndose de nuevo en materia prima para alimentación animal o como enmiendas orgánicas para los suelos.
La transferencia de conocimiento es uno de los retos de la innovación. ¿Qué obstáculos se encuentra una empresa a la hora de llevar una nueva solución al mercado y cómo les ayudáis a superarlos?
La transferencia de conocimiento es uno de los puntos más críticos del proceso de innovación. Una solución puede ser técnicamente válida a escala de laboratorio y, sin embargo, encontrar dificultades cuando se intenta escalar o integrar en una línea de producción. A esta incertidumbre técnica se suman otros obstáculos, como la necesidad de inversión, los plazos de desarrollo, el cumplimiento normativo, la protección de los resultados, la falta de capacidades internas especializadas o la dificultad para demostrar que existe una oportunidad real de mercado.
Para que la transferencia sea viable, la empresa debe generar evidencias suficientes en cada fase y comprobar que la solución mantiene su eficacia al pasar del laboratorio a una escala piloto y, posteriormente, industrial.
Desde IMASDE ayudamos a las empresas a generar y recopilar las evidencias necesarias para reducir esa incertidumbre. Analizamos desde el inicio la viabilidad técnica, económica, regulatoria y comercial de la propuesta; identificamos el conocimiento y las capacidades necesarias y diseñamos una hoja de ruta con etapas, indicadores y criterios claros de validación. Este proceso permite anticipar barreras y orientar el desarrollo hacia una solución que pueda implantarse en condiciones reales.
IMASDE cuenta, además, con experiencia directa en este ámbito, ya que dispone de varios modelos de utilidad derivados de ensayos experimentales realizados en sus propias granjas. Esta experiencia nos permite conocer tanto el proceso de generación y protección del conocimiento como las posibilidades de explotación que ofrece a las empresas.
Con vuestra incorporación a Viratec, pasáis a formar parte de un ecosistema focalizado en la transición ecológica. ¿Qué os ha motivado a dar este paso y qué esperáis obtener de vuestra participación en el clúster?
La incorporación a Viratec responde a nuestra forma de entender la innovación y su aplicación en el ámbito de la economía circular y los residuos, con el objetivo puesto en la contribución a los objetivos climáticos y medioambientales de la Unión Europea. La industria agroalimentaria afronta desafíos importantes relacionados con la eficiencia en el uso de materias primas, agua y energía, la reducción y valorización de residuos, la descarbonización de los procesos y la adaptación a nuevas exigencias ambientales. Abordar estos desafíos de forma aislada limita el alcance de las soluciones.
Esperamos que esta incorporación facilite la conexión de las necesidades de la industria agroalimentaria con las capacidades del sector ambiental gallego, con el objetivo de promover iniciativas que nos permitan cumplir con los objetivos del Pacto Verde Europeo y la Agenda 2030.
Si tuvieseis que lanzar un mensaje a las empresas de Viratec que todavía no conocen IMASDE, ¿en qué tipo de retos o proyectos creéis que podéis aportar un mayor valor y con qué organizaciones os gustaría empezar a colaborar dentro del clúster?
Como hemos señalado, somos especialistas en el desarrollo de proyectos en el conjunto del sector agroalimentario. A lo largo de nuestros 25 años de trayectoria hemos participado en más de 900 proyectos, tanto financiados mediante ayudas públicas como desarrollados directamente con empresas. Las empresas que tengan que ver con cualquier forma de producción animal o vegetal pudieran ser las que obtuvieran un mayor valor con nuestra colaboración y, asimismo, aquellas que en sus proyectos necesiten desarrollar actividades que puedan comprometer la protección del medioambiente.
Estamos abiertos a conocer sus retos, compartir capacidades y construir proyectos conjuntos. Esperamos que nuestra incorporación al clúster sea el inicio de nuevas colaboraciones que permitan desarrollar soluciones concretas para el sector agroalimentario con un impacto positivo y verificable en la protección del medioambiente.